
En la quietud de su escritorio, Juan Bautista Vicente Mitri pensó el trabajo como algo que se construye junto a otros.
Con paciencia, diálogo y convicción, fue dando forma a ideas nacidas de su tiempo.
En ese lugar, en ese instante, el pensamiento empezó a volverse acción.
Y aquello que allí se imaginó, aún hoy sigue haciendo camino.